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miércoles, 14 de noviembre de 2012

LUCHANDO CON UNO MISMO


Existe una casta de profesionales que fuera de su espacio natural se desintegran, no se adaptan, no poseen la capacidad de desligarse de su ficción laboral. A todos aquellos que se levantan con una sobredosis de realidad, a todos aquellos que luchan sin guantes de boxeo, todo mi apoyo, a los Sonny Liston, Frazier, Urtain, Gatti, Legrá, La Motta, Foreman, Marcel Cerdan, a todos ellos una última finta, sujetarse fuertemente a las cuerdas y esquivar el último golpe.   
"Eras tú. Charlie. Tu eras mi hermano. Deberías haber cuidado de mí un poco. Deberías haberme cuidado un poco en lugar de hacerme buscar el dinero rápido. Tú no lo entiendes. Yo podría haber tenido clase. Podría haber sido un contrincante". Marlon Brando en la Ley del silencio (Elia Kazan, 1954)

jueves, 18 de noviembre de 2010

LAS REGLAS DE QUEENSBERRY

Margarito soñaba con mezcal, con lindas enchiladas verdes, y otro en el mentón y así hasta sentir sanguijuelas en la esquina del ring y aguas de tamarindo en pecho, cuídate de la izquierda y aguanta compadre y grogui tambaleaba sus nachos en la salsa de mole poblano, soñaba con aquella chiquita morena de Jalisco, que linda, y zas, este cabrón no para, y otro guante rojo y otro y otro, y sólo veía codificado, y pay-per-view rezaba dosis de vaselina y de entre el filo de los párpados como potes de reojo miraba al arbitro, y no para el combate y pimba otro uppercut directito a la quijada, y otro y otro y sólo siento un silencio, que linda aquella tipa de Jalisco, mi bravura por una cerveza bien fresquita…y otro y otro y otro y así hasta 474 golpes, todos con postdata; te quiere, Manny Pacquiao.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

A Jake la Motta, a Sugar Ray Robinson a Cortázar...


Walter y Estévez no podían ver el
acceso al otro lado del ring, el casi silencio y de pronto el clamor como única señal,
bruscamente la bata blanca recortándose contra las cuerdas, Monzón de espaldas hablando
con los suyos, Napóles yendo hacia él, un apenas saludo entre flashes y el arbitro esperando
que bajaran el micrófono, la gente que volvía a sentarse poco a poco, un último sombrero
de charro yendo a parar muy lejos, devuelto en otra dirección por pura joda, bumerang
tardío en la indiferencia porque ahora las presentaciones y los saludos, Georges Carpentier,
Nino Benvenuti, un campeón francés, Jean-Claude Bouttier, fotos y aplausos y el ring
vaciándose de a poco, el himno mexicano con más sombreros y al final la bandera argentina
desplegándose para esperar el himno, Estévez y Walter sin pararse aunque a Estévez le
dolía pero no era cosa de chambonear a esa altura, en todo caso le servía para saber que no
tenía compatriotas demasiado cerca, el grupo de la bandera cantaba al final del himno y el
trapo azul y blanco se sacudía de una manera que obligó a los gorilas a correr para ese lado
por las dudas, la voz anunciando los nombres y los pesos, segundos fuera.